Wednesday, June 24, 2009

ISABELA EN MULTICOLORES (Cuento corto)

Te conocí Isabela pero no me acuerdo donde ni como, pero de lo que si me acuerdo es que al principio eso fue la adoración a tu vestimenta extraordinaria. Simplemente nadie se vestía así en esa época y sobresalían tus chalecos multicolores, tus faldas gitanas, tus collares inmensos y tus botas carreteadas, en esos tiempos oscuros, de negro y blanco, de tiempos grises y de muerte.

Se que eras el hablar de los vecinos y vecinas y eso era lo que mas me gusto de ti
.Yo era muy joven en ese entonces, cuanto años tendría? Tal vez 16 o quizás 17,a estos años, las memoria me falla un poco.Pero aun así tu imagen de aquel entonces era la imagen de la mujer que me hubiera gustado tener a mi pero que no eras mía.
Isabela, eras excéntrica,única, espectacular!!

Hasta esa fecha, mis novias solo sumaban menos que las dos manos de la Manuela, había sido aunque sin desmerecer, niñas muy típicas del medio ambiente donde crecí. Ninguna se había emborrachado, tal vez una que otra se había excitado más de una vez, pero las púdicas limitaciones de la moral burguesa les impedía irse en orgasmos interminables ni menos declararse hambrientas de diario sexo.

Contigo todo fue diferente.

Pero tenias tu novio, un hombre que te quería mucho pero que sufría permanentemente por tu ansiosa necesidad de arriesgarte hasta quemarte , le desesperaba esa ansiedad tuya de andar viviendo al filo de la navaja, corriendo todos aquellos riesgos. Eso era lo que me llamaba la atención y aprendí a reconocer en ti la capacidad de actuar y decidir por ti misma, de ser mujer independiente, dueña de su destino.

Esto sacudió todos los cimientos de mi educación patriarcal, todos los cimientos de mi aprendizaje católico, apostólico,mojigato y romano. Pero ya a esa edad había aprendido a degustar el placer sensual, es decir, el de todos los sentidos y esto me hacia soñar despierto contigo.

Tu también comenzaste a conocerme, a conocer mis gustos y los temores que me acompañaban en ese entonces, los sueños que compartíamos y creo que comenzaste a sentir algo más que la simple atención que se le depara a un bicho extraño, a un amigo cualquiera. Lo sé y lo sentí así puesto que poco a poco comenzaste a confiarme partes de tu vida, partes de tus diarios asuntos de la intimidad y la angustia de vivir.

Los creía enamorados y a pesar de las muchas batallas que llevaban a cabo tu no te convertías en nada mas que en una buena y cercana amiga con la cual me reunía a compartir la música y el gusto por un buen vino tinto aunque secretamente mi sangre y el corazón palpitaba mas de lo normal cuando pensaba en verte y encontrarme contigo aunque sabia que esto no era nada mas que una fantasía temporal producto de mi edad y las hormonas adolescentes.

Hasta que una noche, en la cual caminamos alrededor de nuestro barrio y me contabas de tus frustraciones con tu pareja, que te exigía lo que tu no podías conceder, seguridad, estabilidad, todas las etapas de la relación estable y tu dale, que no te querías atar tan pronto, que la vida hay que vivirla, que solamente lo habían conocido a el y eso te daba temor, que debieras estar segura.

Yo te compadecia y te decía que todo era discutible, que todos tenían derecho a la elección en el momento preciso, sin obligaciones.Hay que aclarar que este no es un cuento y lo que yo le aconsejaba realmente lo decía en serio aunque ha veces quisiera secretamente que tus dudas te hubieran tirado sobre mi literalmente.

O es que yo era muy precoz para la audacia? Se que no era tan muy joven para no saber que el riesgo debe de tomarse y después hay que vivir sin arrepentirse porque el que se arrepiente solo se salva a corto plazo. Al final, a los que se arrepienten la cobardía los atrapa para siempre.

Y ella dale que hablarme mas cerquita, casi tocándole con sus párpados casi rozándome con sus labios encendidos, con su ternura tibia. Y esto si que lo recuerdo perfectamente hoy.

La abracé como siempre había querido abrazarla pero sin avanzar mas allá, sin intentar calentarme sino como pretendiendo ser un pilar para que te apoyaras para que no cayeras para que te sujetaras en esos momentos de congoja pero no, llegaste igual y me besaste apretándome hasta ti, y yo tratando de explicarme esto y dejandome ir, hasta que me deje que me corrieras mano y me empujaras entre sus piernas abiertas y me besaras en el cuello,suavemente, lentamente, hasta pararme algo mas que el pelo del cuello y yo intentando respirar para solo seguir en esto acariciándote por donde podía, también lanzando mis manos alargadas hasta la profundidad de tu cuerpo y encontrándome con la húmeda laguna de mis deseos entre tus piernas para que después luchando entre manos, dedos y ropas me introdujeras hasta ti diciendo lo rico que era y lo tanto que habían esperado este momento.

Después de terminar entre quejidos, apretados en esa oscura esquina cerca de mi casa, con una luna que me había invisible hasta en ese instante, me pidió que no la dejara nunca, que me quería desde que me había conocido y que solo había necesitado el tiempo para definir sus sentimientos para irse sin herir a quien fuera su pareja por tanto tiempo.


Caminamos conversando y ella me pidió guardarles algunos secretos eróticos, me explico las posturas favoritas y sus fantasias secretas, lo permitido y lo prohibido, lo aceptable y lo objetable y acordaríamos querernos hasta donde pudiéramos sin prometer, dominar, esperar ni obligar a nadie.

Recuerdas eso, Isabela? Recuerdas como me temblaban las piernas?

Aquello era como si volviéramos de una batalla infernal y fuéramos los únicos sobre vivientes. Como si apenas me hubiera salvado de caer a un precipicio sin final ni fondo, y cuando doblamos la esquina, comenzaba otra vida, pero ahora estábamos solo tú y yo, y atrás la luna mas roja y redonda que una naranja.


Vivimos así seis intensos meses, viajamos a innumerables lugares, rociamos la tierra de mis semillas pálidas y tus jugos apasionados, nunca bastándonos de nuestras compañias, aunque solo a veces había notado su inseguridad conmigo, ya que nunca me dejabas solo,o juntarme con mis antiguos amigos o tener otras amigas aparte de ti.

Me entregabas hermosos regalos, me tejía bufandas, sombreros y chalinas de lana, a veces usando sus modelos multicolores, los cuales se me fueron incorporando hasta parecerme a ti. Recorríamos la ciudad de sur a norte de este a oeste, a veces caminando todo el día y conversando y si la noche nos encontraba en alguna plaza oscura, allí terminábamos recalcándonos en el pasto, gozando nuestros cuerpos entre vinos tintos y cigarrillos dulces de marihuana, rompiendo todos las leyes y restricciones de aquella sociedad traumatizada y oxidada.

Pero todo lo que comienza bien termina mal decía mi abuela, así que un día en una de nuestras tertulias de vino tinto y travesias por la ciudad gris e interminable, acabamos bebiendo en un bar alemán al este de la ciudad.
Allí intimamos conversando muy cerca uno del otro. De pronto, un mozo nos acerco una bandeja donde había un solo vaso de champagne espumante.

Aprovechándome de un instante de silencio me levante me despedi instuyendo que con eso yo no interferiría en la vida de nadie, que no quería forzar a ninguno a estar con el otro por obligaciones o fuerza.Que aun eramos libres.

Sali hacia un parque que colindaban con este bar y comencé a esperar el bus que me llevaría a casa.

De repente llegaste tu Isabela reclamando y acusándome de haberte abandonado a ese viejo
-que patudez –me decías-de mandarme un trago y tu escaparte !! Te explique mis razones, te dije que no era yo el llamado para imponerme sobre nadie porque la ley de la selva no era otra de las leyes que me interesaba violar y por lo tanto solo volvía a mi casa.

La discusión continuo, hubo mas y mas acusaciones que ella no era nada para mi, que esto u lo otro y al final en medio de estas contradicciones nos despedimos cada uno en dirección a su hogar.

Di por terminado esto Isabela porque tal vez aun quería mas mi salud mental que a ti, pero enredarme a tus sentimientos me estaba costando demasiado y ya era un riesgo que no podíamos correr.

Se que nunca me perdonaste Isabela porque la ultima vez que hablamos, mucho anos despues, tu me implorabas que te viera aunque fuera solamente por una vez, que ya no te quería porque habías envejecido, que me había aburguesado y otros lamentos que ya ni puedo recordar.

Tuve un sentimiento muy amargo cuando colgué el teléfono después de decirte que la vida había continuado, que los caminos que una vez se cruzaron ya se iban con rumbos diferentes y me despedi, nuevamente para siempre.

Isabela por eso escribo esta historia hoy porque no quiero olvidarme de ti, de tu amor de juventud ni de estos recuerdos.
Lo que ayer se deshizo fue para mejor, y aun a estos años, no queda mas que conformarnos.

2 comments:

marko said...

la emoción es verdad, le da sentido a lo que no tiene sentido y recorre un recuerdo que ha veces olvido. se hace presente y remece mis ansias.

bien buen poema, necesario!!!
marco

marko said...

la emoción es verdad, le da sentido a lo que no tiene sentido y recorre un recuerdo que ha veces olvido. se hace presente y remece mis ansias.

bien buen poema, necesario!!!
marco